Consideraciones generales: Plantear un problema es reducirlo a sus aspectos y relaciones fundamentales a fin de poder iniciar su estudio intensivo. Reducirlo no es simplificarlo. Es necesaria esta reducción para plantear el problema en términos concretos, se trata de una primera aproximación al estudio del fenómeno.
Se inicia exponiendo en términos generales, a veces poco precisos, la cuestión que se pretende estudiar. Una vez que se consultan datos empíricos, teóricos e históricos, el problema empieza a plantearse de forma cada vez más clara y precisa. Al momento de plantear un problema, aunque sea de manera muy rudimentaria, el investigador adelanta una o más hipótesis preliminares (hipótesis de trabajo). Estas conducen, casi siempre, a nuevas interrogantes que ameritan a su vez el planteamiento de otras hipótesis.
Vínculo dialéctico: preguntas-respuestas posibles = problemas-hipótesis.
Al plantear el problema surgen hipótesis de trabajo, las cuales son superadas por otras más consistentes y precisas a medida que se avanza en la formulación del problema. Para plantear el problema es necesario recopilar datos teóricos y empíricos, los cuales deben manejarse en forma conjunta.
En este momento inicia también la construcción de los objetivos, así como el marco teórico y conceptual. Este permitirá establecer hipótesis, ya no de trabajo, sino para que se comprueben empíricamente en la investigación. Si se carece de referencias teóricas se debe sistematizar la información empírica disponible para elaborar un marco conceptual que sirva de guía metodológica. La investigación no sigue en la práctica una secuencia lineal ya que hay un constante ir y venir de un proceso a otro.
Repercusiones en el proceso de Investigación.
Son frecuentes los problemas debidos a un planteamiento confuso o incorrecto. Es necesario diferenciar entre los propósitos iniciales que originan una investigación y los objetivos derivados de la delimitación y planteamiento del problema. Un planteamiento inadecuado del problema tendrá repercusiones en los distintos procesos de la investigación. Es necesario poner especial cuidado en la formulación del problema.
Delimitación y ubicación del problema y del campo de Investigación.
Para ubicar el problema y el campo de estudio es necesario:
Señalar lo límites teóricos del problema mediante su conceptualización. Exposición organizada de ideas y conceptos relacionados con el problema.
Fijar los límites temporales de la investigación. El interés puede radicar en analizar el problema durante un periodo determinado (estudio transversal) o conocer sus variaciones en el transcurso del tiempo (estudio longitudinal).
Establecer los límites espaciales de la investigación. Difícilmente un fenómeno social puede estudiarse en todo el ámbito en el que se presenta. Debe señalarse el área geográfica (región, zona, territorio) que comprenderá la investigación. Luego se seleccionará una parte de las unidades de observación (muestra) sobre las cuales se realizará el estudio; los resultados de la muestra se generalizarán para la población de la que se extrajo (considerando niveles de precisión y confianza).
Definir las unidades de observación. Características fundamentales que deben reunir los elementos de la población (personas, viviendas, etc…).
Situar el problema social en el contexto socioeconómico, político, histórico y ecológico respectivo. Especialmente si el estudio está dirigido a solucionar problemas.
Fijar con exactitud los límites teóricos y conceptuales es, en ocasiones, complicado; es posible que la información que posee el investigador sea insuficiente o inadecuada para delimitar y ubicar el problema. Esto no debe ser preocupante; Fred N. Kerlinger dice: “a menudo se tiene solamente una idea amplia, difusa y aun confusa del problema”. Hay que buscar orientación con especialistas en el tema.
Pueden existir distintos enfoques o puntos de vista desde el cual tratar un tema, sobre todo en un equipo multidisciplinario. NUNCA HAY QUE OLVIDAR LOS PROPÓSITOS DEL ESTUDIO. Los ajustes en la formulación del problema deben hacerse dentro de los límites señalados por el marco teórico y conceptual de referencia. Después de establecer los límites teóricos y conceptuales del problema, el siguiente proceso consiste en formular el problema en términos operacionales.
Lo que se pretende al plantear un problema de investigación es recuperar críticamente, con la ayuda de los elementos teóricos, históricos y empíricos, los aspectos y relaciones esenciales del fenómeno que se estudia. Con esto se logrará su contextualización teórica e histórica para posibilitar su instrumentación metodológica. EL ÉXITO DE TODO PROYECTO DE INVESTIGACIÓN SE BASA EN LA CORRECTA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA. Rusell L. Ackoff: “un problema bien planteado es la mitad de la solución” y según Eli de Gortari: “en el planteamiento correcto del problema descansa la posibilidad de su solución”.
Fred N. Kerlinger señala tres criterios para el planteamiento de buenos problemas de investigación: 1) el problema debe expresar una relación entre dos o más variables; 2) debe formularse claramente y sin ambigüedades; 3) el problema y su formulación deben ser tales que impliquen las posibilidades de comprobación empírica. La mejor forma de plantear un problema es la más simple: ELABORAR UNA PREGUNTA.
El problema científico puede ser formulado mediante preguntas. La elaboración de preguntas responde al marco teórico y a los aspectos concretos del problema. En la manera de formular las preguntas se manifiesta cierta intencionalidad. Según el tipo de interrogantes será el tipo de respuestas.
Para delimitar y ubicar el problema, primero hay que proceder a su conceptualización. El punto de partida deben ser los propósitos que originan la investigación. Una primera forma de cerrar el campo de análisis del problema es señalar los aspectos o factores que se considera intervienen en el fenómeno que se investiga y resultan relevantes para explicarlo. Es necesario no olvidar las características peculiares que conforman el área geográfica que comprenderá el estudio a fin de situar adecuadamente el problema. Luego hay que plantearlo formulando una pregunta general. De aquí pueden desprenderse varias preguntas sobre temas específicos. Se debe responder a tales preguntas desde una perspectiva científica, para ello es necesario elaborar un marco teórico y conceptual del que se deriven una o más hipótesis que ofrezcan una posible explicación. Paralelamente a la construcción del marco teórico y conceptual (o antes) y del planteamiento del problema, se requiere formular los objetivos de manera precisa.
Formulación de los objetivos del estudio.
Parte fundamental de cualquier estudio. Son los puntos de referencia o señalamientos que guían el desarrollo de una investigación y a cuyo logro se dirigen todos los esfuerzos, pues es indispensable conocer con detalle qué se pretende lograr a través de la investigación. Deben estar claramente expresados. Esto evitará posibles desvíos o trastornos.
Los objetivos deben ser congruentes con la justificación del estudio. En el momento de elaborar los objetivos deben tenerse en cuenta los diversos aspectos o circunstancias que pueden limitar y en algunos casos impedir su plena realización. Por su temporalidad, los objetivos se dividen en mediatos e inmediatos. Dependiendo de su alcance: específicos y generales. Según su enfoque u orientación: prácticos y teóricos.
Objetivos intermedios: éstos son susceptibles de alcanzarse antes que termine la investigación. Pueden proporcionar elementos para alcanzar los objetivos finales. Algunos objetivos intermedios pueden manejarse como subproductos de la misma. Se pueden plantear objetivos que más bien correspondan a un programa de acción tendiente a influir en los procesos sociales. Para esto, es importante que el investigador y la población conjuntamente se involucren en acciones orientadas por la investigación social tendientes a resolver los problemas.
En los objetivos se manifiestan, implícita o explícitamente, los intereses y posturas intelectuales así como las tendencias políticas e ideológicas.
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